CARTA A… / Removiendo el teatro político español

M-CARTA A-ISABEL DIAZ

Señora Isabel Díaz Ayuso, presidenta del gobierno regional de la Comunidad de Madrid y candidata a la reelección por el Partido Popular:

La votación del 4 de mayo en principio regional de solamente su comunidad se ha convertido en un auténtico todos contra usted… o, también, en un usted contra todos.

La convocatoria que inicialmente se circunscribía territorialmente a una de las 17 autonomías españolas ha sublimado hasta convertirse en unas primarias estatales. Tanto es así que el propio presidente Pedro Sánchez del Gobierno de España, compelido por la obviedad de que en estas elecciones se juega personalmente el futuro de su propia legislatura, ha apartado de la primera fila mediática a su candidato para colocarse él mismo frente a usted. Con solo esto ya hay que reconocerle el mérito, señora Díaz Ayuso.

Asimismo, el hasta hace pocas fechas vicepresidente segundo del Gobierno de España, el señor Pablo Iglesias, ha abandonado su cargo y sus particulares aspiraciones a cambiar el mundo para auto auparse a encabezar la lista madrileña de Unidas-Podemos y evitar, si es posible, su desaparición irremediable en la asamblea regional y sortear, con ello, otra nueva catástrofe electoral consecutiva.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias frente a usted, además de los otros candidatos de los otros partidos. Todo un signo de los tiempos.

Innegablemente, señora Díaz Ayuso, ha conseguido usted focalizarse a sí misma en el estrellato mediático de la campaña con su sola presencia, sus propuestas electorales, su gestión de la pandemia, su apuesta por mantener abiertos los bares y los restaurantes a sensu contrario de lo decretado en otras comunidades, por invertir centenares de millones de euros en todo un nuevo gran hospital para centralizar el tratamiento de los enfermos de la Covid y por su defensa a marcha martillo de los principios ideológicos que impregnan su gestión autonómica. Seguramente, presidenta, lo que ha hecho usted es dejarse de medias tintas y hablar claro y de forma contundente en un momento en el que todo el país y su propia comunidad se despeñan en la peor crisis padecida desde hace décadas.

Las encuestas, por todo ello, la aúpan a usted al primer puesto en las preferencias hipotéticas de los votantes madrileños. Considerando que las encuestas son solo eso, encuestas, es excepcional que una candidata, en este caso usted, aspire a doblar los votos conseguidos en las elecciones anteriores y, con ello, el número de escaños y, también, aspire a la mayoría absoluta cuando en ningún otro lugar de España –salvo en la Galicia de su compañero Nuñez Feijo– nadie ni de lejos puede acercarse a estos logros.

Señora Díaz Ayuso:

Serán los ciudadanos de la Comunidad de Madrid los que, finalmente, el 4 de mayo, la auparan a usted a la gloria o la hundirán en la derrota. Incluso aun siendo la más votada, puede usted quedarse a las puertas del paraíso si sus contrincantes suman sus escaños en contra de los suyos.

Pase lo que pase, después de las elecciones madrileñas nada volverá a ser igual. O usted habrá abierto la puerta a una futura alternancia en La Moncloa o habrá consolidado la opción mayoritaria que gestiona en estos momentos España. Dos opciones que se contraponen. Dos opciones legítimas ambas, pero con enormes sectores sociales enfrentados a cada una de ellas.

Los madrileños votarán y el resto de los españoles estaremos expectantes. También Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que se juegan el ser refrendados o censurados. Y también su propio compañero de partido Pablo Casado. Sí, el también.

Señora Díaz Ayuso:

El 4 de mayo se juega usted su futuro. Y, aunque parezca mentira, también el resto de los españoles nos jugamos algo. Estaremos pendientes de la pantalla.

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