Las oposiciones de la Policía Local de Palma, en tela de juicio

Una de las definiciones de mafia dice que “es una organización clandestina de criminales que intenta conseguir el monopolio de sus actividades”.

Puede que la palabra mafia sea incluso demasiado generosa para lo que ocurre, desde hace años, en la Policía Local de Palma. La situación que se vive actualmente en el cuerpo es denunciable y vergonzosa, pero todavía nadie ha tenido el coraje suficiente para ponerle remedio.

¿Qué pensarían ustedes de un sindicalista que se negocia personalmente sus aumentos de categoría y retribución? ¿Que negocia personalmente la estrategia que sabe que le posicionará casi como único opositor posible?

¿O qué pensarían ustedes de una responsable que, pese a saber que tiene a su cargo a un grupo de personas que, de una u otra manera, están implicadas en dudosos procesos selectivos, y, pese a todo, los sigue amparando y hasta acompañando en sus intenciones de crecer y promocionar?

¿Qué opinión les merece que, para hacer que un determinado puesto de trabajo sea para una persona concreta con nombre y apellidos se consienta en perjudicar al grueso de la plantilla femenina, obviando totalmente la Ley de Igualdad?

Estas no son preguntas retóricas. Es, desgraciadamente, la realidad de lo que ocurre en la Policía Local de Palma. Y del mismo modo que dicen que todos los caminos conducen a Roma, en este caso, todos señalan a la misma persona.

Las actas de reuniones de mesas generales de negociación conjunta, las que CANAL4 ha tenido acceso, muestran cómo un mismo nombre se repita en las mesas en las que se negocia convertir una plaza de Comisario en Mayor en 2020.

El mismo nombre que también está presente cuando se negocia que esta oposición sea de carácter externo y no libre, lo cual permitiría que se pudiera presentar cualquier policía fijo con una licenciatura.

Y, oh sorpresa, este mismo nombre es uno de los tres que se presentaron a Mayor y que, de hecho, consiguió la plaza.

Lo que llama más la atención en este entramado es que en 2018, dos años antes de convertir una plaza de Comisario en Mayor, se habían convocado unas oposiciones para dos plazas de Mayor a las que se presentaron 39 personas.

Un proceso que, en un extraño movimiento de trile, quedó parado. En este proceso, en el que 39 personas tenían posibilidades, el reiterado nombre que consiguió la plaza de Mayor en el proceso externo de 2020, también figuraba, pero en aquella ocasión con pocas posibilidades de éxito.

De este mismo concurso de 2018, se convocó precisamente una plaza de Comisario por procedimiento libre que finalizó con la toma de posesión del cargo por parte de Antònia Barceló el pasado mes de abril. Así, tenemos una oposición acabada, la de 2020, y otra paralizada, la de 2018, sin saber exactamente el motivo.

La que tendría algo que decir y arrojar algo de luz sobre el asunto sería Joana Maria Adrover, regidora de Seguridad Ciudadana de Cort. La misma que se negó a hablar con CANAL4 el pasado 29 de abril y a la que se le ha solicitado una entrevista formal, por escrito y en reiteradas ocasiones, a través de su servicio de prensa. La misma que no ha dado señales de vida ni interés por aclarar un asunto tan turbio como el que estamos tratando.

¿Por qué la responsable de Seguridad Ciudadana opta por procedimientos externos, a pesar de saber que este decisión le impedirá respetar tanto el Plan de Igualdad de Cort como los preceptivos informes de impacto de género que la marca la Ley de Igualdad?

¿Sabe Joana Maria Adrover que con estos movimientos lo único que consigue es favorecer siempre a los mismos nombres y perjudicar, precisamente, a las mujeres de la plantilla de la Policía Local de Palma?

Estas son, tan solo, algunas de las preguntas que nos hubiera gustado plantear a la señora Adrover.

El resumen, la parte más básica de toda esta historia, quedó reflejado en su momento en un informe elaborado por la Dirección General de la Policía Nacional en 2017: “Existe en el Ajuntament de Palma una estructura paralela a la política y funcionarial que, como una especie de rémora o parásito, está causando desde hace años un perjuicio a la ciudadanía y un brutal descenso en la seguridad jurídica”.

Unos pocos dañan el buen nombre de todo un cuerpo de seguridad.

Unos pocos, siempre los mismos, se cocinan y negocian sus plazas, a pesar de que esto perjudica la igualdad de género.

Unos pocos, siempre los mismos, repiten oscuras maniobras para conseguir sus objetivos y cuentan con el beneplácito de la regidora Adrover, entre otros.

Unos pocos, siempre los mismos, que creen que la Policía Local de Palma es su cortijo particular.

¿Cuántos años más tendrán que soportar los ciudadanos de Palma esta situación? ¿Cuándo llegará alguien responsable, capacitado y con los arrestos suficientes para poner remedio a esta situación?

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here