Endesa obtiene un beneficio ordinario neto de 832 millones en el primer semestre de 2021 y mantiene objetivos en un adverso contexto de mercado

El resultado bruto de explotación (ebitda) alcanza los 1.879 millones hasta junio

• Endesa ha registrado un resultado ordinario neto de 832 millones entre enero y junio, un 26% menos. En términos comparables respecto a 2020 (eliminado el efecto neto de las provisiones registradas el año anterior), la disminución se queda en el 3%

• El resultado bruto de explotación (ebitda) se sitúa en 1.879 millones en un desfavorable contexto de mercado caracterizado por el alza de las materias primas. En términos comparables con el pasado año, el descenso se reduce del 19% al 4%

• Los objetivos económico-financieros para el presente ejercicio han sido reconfirmados sobre la base de un mejor desempeño previsto para el segundo semestre y el efecto esperado de diversas medidas de gestión orientadas a la eficiencia de los negocios

• Endesa se mantiene abierta al diálogo con las Administraciones Públicas para encontrar las soluciones más eficientes al actual contexto de precios en el mercado mayorista, que en promedio se han duplicado respecto al primer semestre de 2020

• La empresa ultima el cierre total de su negocio de carbón en la España peninsular y logra que el 88% de su producción esté libre de emisiones de CO2 en el semestre

• Las plantas renovables en ejecución a junio suman 2.500 megavatios (MW), lo que cubre el objetivo de conexión de nueva potencia para 2021 de aproximadamente 700 MW y los objetivos para 2022 de otros 1.400 MW

• La compañía retoma la senda de crecimiento de clientes domésticos en el mercado libre en el segundo trimestre del año y mantiene su liderazgo en red de puntos de recarga en España con 8.000 a cierre del semestre

Endesa ha llegado al ecuador del año 2021 reconfirmando los principales objetivos financieros para el ejercicio: 4.000 millones de ebitda y 1.700 millones de resultado ordinario neto. Todo ello en un contexto de mercado adverso motivado por el fuerte repunte de las materias primas energéticas, singularmente el gas, y también del precio medio de los derechos de emisión de CO2. Un contexto que ha llevado al precio de la electricidad en el mercado mayorista a duplicarse, en promedio, respecto al primer semestre de 2020. Ante las medidas anunciadas por el Gobierno español para paliar el impacto de esta subida, Endesa mantiene su postura de diálogo abierto para encontrar las soluciones más eficientes con las que afrontar esta coyuntura de precios altos -que el mercado ya descuenta para lo que resta de 2021-.

En cuanto al comportamiento de las principales magnitudes económicas, la empresa ha obtenido un ebitda (beneficio bruto de explotación) de 1.879 millones, un 19% menos que en el primer semestre del año anterior. En términos comparables, excluyendo el efecto neto de las provisiones de 2020, el descenso se queda en el 4%. La adversa coyuntura mencionada ha afectado al comportamiento de los negocios liberalizados (Generación y Comercialización), que son los que fundamentalmente reducen su ebitda en los primeros seis meses de 2021 respecto a 2020.

En cuanto al beneficio neto ordinario, disminuye un 26% respecto al año anterior, hasta 832 millones. Igualmente, en cifras comparables que excluyen el efecto neto de las provisiones de 2020, ese descenso sería de sólo un 3%. Endesa espera una normalización progresiva de las condiciones de mercado para el segundo semestre del año. Además, está tomando decisiones de gestión para compensar el efecto de la volatilidad de las materias primas en nuestra cuenta de resultados. Todo ello le permitirá cumplir con los objetivos fijados para el conjunto del año tanto en ebitda como en beneficio neto ordinario.

En cuanto a la senda de descarbonización, Endesa ha logrado que la producción peninsular libre de emisiones de CO2 en el semestre alcance el 88% del total, en línea con el objetivo de llegar al 89% en 2023. La compañía dará además por cerrado todo su negocio de generación peninsular con carbón este año, pendiente sólo de las preceptivas autorizaciones administrativas.

La compañía progresa en paralelo en la promoción de su portfolio de renovables. La cartera total asciende a 52.900 MW, 11.000 MW más que a cierre de 2020 y tiene 7.000 MW con punto de acceso y conexión a la red concedido (300 MW más que a final del pasado año). Actualmente dispone en fase de ejecución plantas solares y eólicas que suman 2.500 MW, lo que da confianza en el cumplimiento de los objetivos de puesta en marcha de nueva potencia limpia para 2021 (en total, 700MW). De ellos, 900MW tienen fecha estimada de entrada en operación en 2022, parte de los cuales puede acelerar su construcción igualmente. Junto a ello, Endesa tiene una cartera de proyectos de almacenamiento de 9.700 MW, de los que 1.600 MW se encuentran asignados a proyectos renovables en una fase de madurez administrativa.

En cuanto a la evolución del mercado de comercialización de electricidad, Endesa ha registrado un aumento de la energía distribuida a través de sus redes del 9% y de la energía comercializada al conjunto de sus clientes finales del 2%. Las iniciativas comerciales basadas en la digitalización de la compañía están ya dando sus frutos: en el segundo trimestre del año se ha retomado la senda de crecimiento en el segmento de clientes domésticos en el mercado liberalizado con un aumento de 41.000.

En cuanto a movilidad eléctrica, mantiene el liderazgo en España en red de puntos de recarga con 8.000 a cierre del semestre, un 6,6% más respecto de los 7.500 de final de marzo.

En total, Endesa ha desarrollado inversiones de más de 700 millones en el semestre para impulsar su estrategia de descarbonización y electrificación, un 15% más que en el mismo periodo de 2020. El 85% de esa inversión está ligada a cuatro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) definidos por Naciones Unidas.

José Bogas, consejero delegado, señala: “La coyuntura del mercado energético en España, con el fuerte aumento de precios en el mercado mayorista, no está beneficiando a las compañías eléctricas como Endesa, ya que tenemos vendida a clientes energía a precios menores de los que está marcando el pool. Desde nuestra compañía entendemos que, además de las medidas que en el corto y medio plazo van a ser implementadas por el Gobierno español, existen otras más eficientes y de carácter estructural que podrían acometerse. Singularmente, la reforma de la tarifa regulada para proteger a los clientes domésticos de la volatilidad del mercado”.

Sobre la propuesta de reducir la remuneración de las plantas nucleares, eólicas e hidroeléctricas operativas desde antes de 2005 detrayéndoles los costes de CO2, el primer directivo de la compañía explica: “Hemos expresado que esta propuesta está basada en fundamentos erróneos, como que esas instalaciones están totalmente amortizadas, pese a las ingentes inversiones realizadas en ellas desde el año señalado en el anteproyecto de ley. Confiamos en que, tras las propuestas de cambios en el texto del anteproyecto sugeridas por la CNMC y como fruto del proceso de tramitación parlamentaria en el que todas las partes implicadas serán escuchadas, el resultado final sea más razonable, especialmente para las instalaciones nucleares e hidroeléctricas”.

Evolución financiera

Analizando más en profundidad las distintas actividades, el comportamiento de los negocios regulados (distribución y sistemas extrapeninsulares) cumple con las expectativas e incrementa su margen bruto y ebitda en un 2% y un 5%, respectivamente. La normalización de los niveles de remuneración del combustible utilizado en los sistemas extrapeninsulares y la reducción de los costes fijos compensan la leve caída del margen de distribución derivada de los nuevos parámetros retributivos.

En cuanto al liberalizado, Endesa ha conseguido compensar con algunos resultados extraordinarios el desafiante contexto en los negocios de comercialización de luz y gas. En concreto, los ingresos procedentes de la recuperación de costes de CO2 del año 2006 por 188 millones ya registrada en el primer trimestre y la devolución del canon hidráulico tras la sentencia del Tribunal Supremo conocida en el segundo trimestre y que supone otros 48 millones.

La empresa sigue profundizando, en paralelo a esta coyuntura de mercado, su estrategia de reducción de costes fijos y obtención de eficiencias a través de la digitalización de sus operaciones. Los costes fijos, en términos ajustados, han disminuido casi un 3% respecto al primer semestre de 2020, hasta 959 millones. La digitalización, fuertemente impulsada por la pandemia durante 2020, ha multiplicado hasta 5,5 millones el volumen de facturas electrónicas (desde 4,2 millones a cierre del primer semestre del año anterior) superando el objetivo previsto para 2023. Y el número de contratos digitales crece un 16% interanual hasta 5,9 millones.

La deuda neta de la compañía alcanza aproximadamente los 8.200 millones de euros, lo que supone un alza de 1.300 millones derivada de la coyuntural evolución negativa del flujo libre de caja y del pago del dividendo a cuenta de los resultados de 2020 realizado en enero. La ratio de apalancamiento (deuda neta respecto al ebitda) se sitúa en 2,1 veces, en términos comparables con el primer semestre de 2020. El coste de la deuda se mantiene extraordinariamente bajo, con un interés medio del 1,7% (misma cifra que al cierre del año pasado). Esto sitúa a Endesa como una de las utilities integrada europea con menor coste de su pasivo a cierre del semestre en un entorno de tipos al alza.

En cuanto a la estrategia en finanzas sostenibles, Endesa cierra el primer semestre del año con la totalidad de sus líneas de liquidez por valor de 4.075 millones ligadas a objetivos de sostenibilidad (ODS). Y también con el 95% de sus líneas de avales, por 3.315 millones, vinculadas igualmente a estas metas de desarrollo sostenible. La empresa tiene el 49% de su pasivo ligado a los objetivos de sostenibilidad a junio, progresando hacia el objetivo de alcanzar el 60% en 2023 fijado en el plan estratégico.

Luca Passa, director general financiero, ha señalado a los inversores durante la presentación de los resultados semestrales: “Nuestras previsiones para el conjunto de 2021, con un ebitda de 4.000 millones y un beneficio ordinario neto de 1.700 millones, siguen en pie pese a las excepcionales condiciones vividas en la primera mitad del año. Esperamos una normalización de la situación durante esta segunda mitad sustentada sobre un mejor desempeño de los negocios, que haga el segundo semestre del año similar al del pasado 2020. En concreto, confiamos en una mejora de los márgenes tanto en electricidad como en gas una vez gestionada la volatilidad de precios; mejoras de eficiencia adicionales a las registradas hasta ahora; y un comportamiento del negocio regulado al alza impulsado por el aumento del consumo y la aceleración de las inversiones”.

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