Sobran vacunas mientras miles de personas en Baleares rechazan ser inmunizadas

El Gobierno de Pedro Sánchez está vendiendo dosis de las distintas vacunas contra la Covid a terceros países para evitar que caduquen dentro de las neveras de la sanidad pública española, una realidad que coincide con la constatación de que miles de personas (también en Baleares) rechazan ser inoculadas y, con ello, inmunizadas contra la pandemia.

Después de arrancar el proceso de inoculación con lentitud y muchas dificultades, ahora se produce la situación totalmente contraria: hay más viales almacenados y por inyectar que personas dispuestas a recibir la vacuna.

Más de medio millón de dosis de la vacuna contra la Covid han sido entregadas por España a Nueva Zelanda, las islas Fiji y Paraguay. En concreto, son 544.980 las que han salido desde nuestro país: 274.950 a Nueva Zelanda, 100.000 a Fiji y 140.000 a Paraguay. De estas ventas no hay, por ahora, constancia oficial en ningún Boletín Oficial del Estado. La operación comercial ha sido conocida a través de los medios de comunicación independientes de España.

La cifra total de vacunas vendidas se completa con las 30.030 dosis más que han ido a Andorra, aunque esta entrega nunca ha sido un secreto.

Todos estos datos son oficiales del Ministerio de Sanidad. Además, desde las mismas fuentes se reconoce que hay otras operaciones de venta en marcha.

No han sido un regalo, sino una venta

Según el Gobierno, estas dosis se han entregado a cambio del mismo precio que se pagó por ellas. Aunque, eso sí, se ha rechazado donarlas gratis a países del tercer mundo que, por su pobreza, no tienen capacidad de adquirirlas. El sistema de solidaridad internacional Covax ha sido soslayado por España.

La realidad es que España tiene aún pendientes de recibir 16 millones más de dosis de las vacunas adquiridas a través de la acción concertada de la Unión Europea, pero el ritmo de inyecciones inoculadas se ha ralentizado. Por eso el Gobierno ha pedido a los fabricantes que paralicen el envío de dosis hasta nueva orden. Ahora hay que inyectar las vacunas almacenadas en las neveras antes de volverlas a llenar.

Esta realidad de vacunas almacenadas y a punto de caducar por falta de personas a las que inyectarlas también se refleja en las Illes Balears. Después de cerrar los centros de vacunación masiva del polideportivo Germans Escales de Palma, Inca, Manacor, Menorca y Ibiza por su ineficacia en estos momentos, se intenta ir barrio a barrio y pueblo a pueblo para convencer a los más recalcitrantes. La primera parada de este nuevo proceso será el barrio palmesano de Son Gotleu. De hecho, la directora asistencial del Servicio de Salud Pública de Baleares, Eugènia Carandell, ha anunciado que “se están estableciendo contactos con los líderes sociales” de Son Gotleu para facilitar la vacunación de los residentes en esa zona que aún no han sido inyectados.

El propio Govern reconoce en su página web Visor COVID-19 Islas Baleares que hay, a fecha de hoy, exactamente 23.819 ciudadanos de nuestra comunidad que han rechazado de plano inyectarse la vacuna.

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