Señor ministro:
Hay algo que cuesta entender desde Balears. Mientras sus compañeros del PSOE en las Islas hablan de contención turística, de límites al crecimiento y de la necesidad de reducir la presión que soporta el territorio, el Gobierno del que usted forma parte ha aprobado un Documento de Regulación Aeroportuaria, el DORA III, que dibuja un escenario muy diferente.
El plan contempla más de 1.000 millones de euros de inversión en los aeropuertos de Baleares entre 2027 y 2031. Y las previsiones sitúan el tráfico del conjunto de los aeropuertos de las Islas en 49,84 millones de pasajeros en 2031. Casi 50 millones.
Explíquenos, señor Puente, cómo se puede defender una cosa en Madrid y prácticamente la contraria en Balears. Porque su propio partido en las Islas cuestiona el crecimiento turístico mientras el Gobierno central aprueba un plan aeroportuario que prevé que sigan aumentando los pasajeros.
Y ahí está precisamente el problema.
Porque los aeropuertos de Balears no son una infraestructura cualquiera. Son nuestra principal puerta de entrada y salida. Para millones de turistas son el inicio y el final de sus vacaciones. Para nosotros son una necesidad.
Los baleares no utilizamos el avión por placer. Lo utilizamos porque vivimos en unas islas.
Por cierto, señor Puente: ¿cuándo piensa responder a las peticiones de reunión que llegan desde Mallorca?
El presidente del Consell, Llorenç Galmés, le remitió en julio una nueva carta solicitando una reunión para negociar un convenio de carreteras.
Y luego está el ferrocarril. Mallorca necesita ampliar su red, mejorar sus conexiones y ofrecer alternativas reales al vehículo privado. Es ahí donde también esperamos al Ministerio de Transportes.
Porque quizás las prioridades deberían empezar por facilitar la vida de quienes vivimos los doce meses del año en estas islas.
No necesitamos convertir Son Sant Joan en la puerta de entrada de un gigantesco parque de atracciones llamado Mallorca. Necesitamos un aeropuerto moderno, seguro y eficiente, naturalmente. Pero dimensionado de acuerdo con la capacidad de una isla que lleva años debatiendo sobre saturación, movilidad, vivienda, agua, territorio y límites al crecimiento.
Y, sobre todo, necesitamos coherencia.
Así que, señor Puente, antes de pensar en cómo preparar nuestros aeropuertos para rozar los 50 millones de pasajeros en 2031, quizás sería conveniente escuchar a las instituciones y a una parte importante de la sociedad balear que reclama participar en las decisiones sobre unas infraestructuras que condicionan directamente nuestro modelo económico y territorial.
Y, ya de paso, contestar alguna carta.
Mallorca también necesita trenes y carreteras.
Y esas infraestructuras, señor ministro, no sirven para traer más turistas. Sirven para que podamos vivir mejor quienes ya estamos aquí.







