La pesca balear afronta un aumento de los costes de explotación debido al encarecimiento del gasóleo, un combustible para el que actualmente no existen alternativas viables en buena parte de la flota profesional.
Domingo Bonnín, presidente de la Federación Balear de Cofradías de Pescadores, ha explicado en el espacio PIMEM de 4Directe que otros sectores pueden recurrir al gas, al hidrógeno o a la electricidad, pero estas opciones todavía presentan importantes limitaciones en el mar. En el caso de las embarcaciones eléctricas, la falta de autonomía dificulta su implantación.
El aumento del precio del combustible repercute directamente en la rentabilidad de las embarcaciones. Además, el sector no puede trasladar fácilmente ese incremento al precio final porque las capturas se comercializan mediante una subasta a la baja.
La pesca balear reclama ayudas más ágiles
Bonnín también ha señalado que la política pesquera depende en gran medida de la Unión Europea y que la tramitación de las ayudas resulta compleja y lenta. El presidente de la Federación ha lamentado, además, la imagen que en ocasiones generan estas subvenciones entre la ciudadanía.
«Nosotros no queremos vivir de las ayudas, queremos vivir de nuestra actividad», ha afirmado. A su juicio, las medidas públicas deberían permitir que las empresas pesqueras afronten situaciones excepcionales sin sustituir los ingresos procedentes de su trabajo.
El representante del sector ha recordado que, durante la pandemia, la pesca fue considerada una actividad esencial y ha defendido la necesidad de explicar mejor su realidad económica y productiva.
Preocupación por la temperatura del mar
La entrevista también ha abordado los efectos del cambio climático. Bonnín se ha referido a episodios en los que la temperatura del mar ha alcanzado los 34 grados y a la incertidumbre sobre las consecuencias que este calentamiento puede tener sobre los ecosistemas y las capturas.







