El rey Harald V de Noruega ha fallecido este viernes a los 89 años, poniendo fin a 35 años de reinado. La Casa Real noruega ha comunicado que el monarca murió «de forma pacífica» a las 6.35 horas en el Rikshospitalet de Oslo, donde permanecía ingresado después de que su estado de salud se agravara durante los últimos días.
Su muerte supone el final del segundo reinado más largo de la historia contemporánea de Noruega y activa automáticamente el mecanismo sucesorio. El hasta ahora príncipe heredero Haakon, de 53 años, se convierte en el nuevo rey sin necesidad de coronación o ceremonia previa, de acuerdo con el sistema constitucional noruego.
Un rápido deterioro de su estado de salud
Harald V había ingresado el pasado 17 de agosto en el hospital por una retención de líquidos relacionada con el tratamiento con cortisona que recibía contra una anemia hemolítica. Inicialmente, la Casa Real anunció una baja médica de dos semanas y Haakon asumió temporalmente las funciones de regente, una circunstancia que se había repetido en los últimos años debido a los problemas de salud del monarca.
Sin embargo, su situación se complicó después de desarrollar una infección bacteriana en el torrente sanguíneo que obligó a administrarle antibióticos. Tras una primera mejoría, el estado de Harald V volvió a empeorar.
El jueves, el Palacio calificó su situación primero como «muy grave» y posteriormente como «extremadamente seria». La reina Sonja y el príncipe Haakon cancelaron sus compromisos oficiales para permanecer junto al monarca, acompañados también por otros miembros de la familia real.
La preocupación se trasladó rápidamente a las calles. Cientos de ciudadanos acudieron al Palacio Real de Oslo y a otros puntos del país para depositar flores y velas. Tras confirmarse el fallecimiento, las banderas han sido izadas a media asta mientras Noruega inicia los actos de despedida a quien ha sido su jefe del Estado durante más de tres décadas.
Harald V y su vínculo con Mallorca
La figura de Harald V también estuvo vinculada a Mallorca gracias a una de sus grandes pasiones: la vela. El monarca fue durante décadas un activo regatista y participó en importantes competiciones internacionales.
Una de sus visitas más recordadas a la isla tuvo lugar en agosto de 2019, cuando disputó la Copa del Rey Mapfre en la bahía de Palma a bordo del Fram XVIII.
Su embarcación coincidió en la competición con el Aifos 500 de Felipe VI. Tras una de las jornadas de regatas, ambos monarcas se encontraron en el pantalán del Real Club Náutico de Palma, donde sus barcos habían quedado atracados uno junto al otro. Allí se saludaron y conversaron durante unos minutos, dejando una de las imágenes más recordadas de aquella edición.
La presencia de Harald V en aguas mallorquinas reflejaba una afición que acompañó al monarca durante buena parte de su vida. Incluso antes de convertirse en rey participó en competiciones de alto nivel y llegó a representar a Noruega en los Juegos Olímpicos.
Haakon asume el trono
La Constitución noruega establece una sucesión inmediata, por lo que Haakon se convierte en rey desde el mismo momento del fallecimiento de su padre. Su hija, la princesa Ingrid Alexandra, de 22 años, pasa de esta manera a ocupar el primer puesto en la línea sucesoria.
Está previsto que el nuevo monarca participe en un Consejo de Estado extraordinario en el Palacio Real para formalizar la sucesión y determinar el nombre con el que ejercerá como jefe del Estado.
Harald V nació el 21 de febrero de 1937 en Skaugum y fue el primer príncipe nacido en territorio noruego en 567 años. Llegó al trono el 17 de enero de 1991 tras la muerte de su padre, Olav V.
Casado desde 1968 con Sonja Haraldsen, Harald protagonizó una historia que en su momento desafió las convenciones de la monarquía al elegir como esposa a una mujer sin ascendencia real.
Durante sus 35 años de reinado consolidó una imagen de monarca cercano y desempeñó un destacado papel institucional en algunos de los momentos más difíciles de la historia reciente del país. Especialmente recordada fue su intervención tras los atentados de Oslo y Utøya de julio de 2011, que dejaron 77 muertos y conmocionaron profundamente a la sociedad noruega.
Su fallecimiento cierra una de las etapas más prolongadas de la monarquía noruega y abre ahora un nuevo reinado encabezado por su hijo Haakon.






