La celebración de Sant Marc, el próximo 25 de abril, vuelve a convertir a los caracoles en protagonistas indiscutibles de la gastronomía mallorquina. Como marca la tradición, miles de personas se reunirán en torno a este plato típico, impulsadas tanto por el arraigo cultural como por la creencia popular de que comer caracoles en esta fecha garantiza salud durante todo el año.
En este contexto, el restaurante Es Cruce se posiciona un año más como uno de los principales focos de la jornada. El establecimiento, situado en Vilafranca, prevé servir alrededor de 6.000 kilos de caracoles durante el fin de semana, coincidiendo con la festividad. La alta demanda hace que muchos clientes opten por llevarse las raciones a casa, en un formato que no requiere reserva previa.
Detrás de este despliegue está la experiencia acumulada durante décadas y una receta que se mantiene fiel a la tradición. Los caracoles se cocinan a fuego lento junto a ingredientes como hinojo, hierbabuena y distintas carnes —entre ellas gallina, costilla, lechona o butifarrón—, dando como resultado un guiso contundente y muy valorado por los comensales.
Más allá de este emblemático punto, numerosos bares y restaurantes de Mallorca se suman también a la celebración, incorporando los caracoles en sus cartas o diseñando menús especiales para la ocasión. La jornada se consolida así como una cita clave tanto para residentes como para visitantes, que encuentran en esta tradición una forma de conectar con la cultura local.
Sant Marc no solo mantiene viva una costumbre gastronómica centenaria, sino que también actúa como motor para el sector de la restauración en la isla, en uno de los momentos de mayor afluencia del inicio de la temporada turística.






