Ocho millones de españoles sufrirán alergia esta primavera en un escenario de ‘tormenta perfecta’ por lluvias, calor y contaminación

Woman in a light blue sweater shields her eyes with both hands in a sunny outdoor setting with autumn foliage in the background.

La primavera vuelve a teñir el paisaje de luz y color, pero también marca el inicio de uno de los periodos más complicados del año para la salud respiratoria. Cerca de ocho millones de españoles sufrirán alergia al polen esta temporada, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), en un contexto que los especialistas describen como una auténtica ‘tormenta perfecta’ provocada por la combinación de lluvias intensas, aumento de las temperaturas y contaminación atmosférica.

Las abundantes precipitaciones registradas en los últimos meses han favorecido un crecimiento excepcional de la vegetación, lo que se traduce en una polinización más intensa y concentraciones de polen más elevadas en el aire. A este fenómeno se suma el incremento térmico, que acelera los ciclos de floración y contribuye a episodios alérgicos más bruscos y frecuentes.

Los expertos advierten además de un factor cada vez más determinante: el cambio climático. Este está alterando los patrones estacionales tradicionales, adelantando el inicio de la polinización y prolongando su duración, lo que incrementa el tiempo de exposición de la población a los alérgenos.

En España, entre el 20% y el 25% de la población padece algún tipo de alergia, una cifra que no deja de crecer. Las previsiones de la Organización Mundial de la Salud son aún más preocupantes: se estima que en 2050 hasta la mitad de la población mundial podría verse afectada por algún tipo de enfermedad alérgica.

«Una alergia se produce cuando el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada frente a sustancias aparentemente inofensivas, como el polen, liberando mediadores como la histamina, responsables de síntomas como estornudos, congestión nasal, picor ocular o incluso crisis asmáticas», explica la doctora Silvia Martínez, especialista y responsable de la Unidad de Alergología del Grupo Policlínica.

Entre los principales desencadenantes primaverales destacan los pólenes de gramíneas, responsables de la mayoría de los casos, junto con el olivo, el plátano de sombra y la parietaria. Este año, además, las condiciones de humedad están favoreciendo la proliferación de hongos y ácaros, lo que puede agravar aún más los cuadros alérgicos en personas sensibles.

Los alergólogos subrayan que no solo aumenta la intensidad de los síntomas, sino también su duración. Las temporadas de alergia se están alargando progresivamente, lo que obliga a los pacientes a convivir durante más meses con molestias que afectan a su calidad de vida, descanso y rendimiento diario.

Prevención y tratamiento

Ante este escenario, los especialistas insisten en la importancia de extremar las medidas de prevención para reducir la exposición al polen. Entre las principales recomendaciones destacan mantener las ventanas cerradas durante las horas de mayor concentración, utilizar filtros HEPA o sistemas de purificación del aire en interiores, ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa, así como evitar las actividades al aire libre en días de alta carga polínica.

El abordaje médico también resulta clave. Los tratamientos deben estar siempre supervisados por profesionales sanitarios e incluyen desde antihistamínicos y corticoides nasales hasta inmunoterapia, una técnica más avanzada que permite modificar la respuesta del sistema inmunitario frente al alérgeno.

En este sentido, la Unidad de Alergología del Grupo Policlínica apuesta por el diagnóstico de precisión mediante técnicas moleculares, que permiten identificar con mayor exactitud el origen de la alergia y diseñar tratamientos personalizados adaptados a cada paciente.

En un contexto de aumento de la intensidad y duración de las alergias, los expertos coinciden en que la combinación de prevención, diagnóstico especializado y tratamiento adecuado será determinante para que los pacientes puedan afrontar la primavera con mayor calidad de vida y sin que su salud se vea comprometida.

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