La Marxa des Güell a Lluc a Peu volvió a demostrar este sábado que sigue siendo una de las tradiciones más arraigadas de Mallorca. Más de 6.000 personas participaron en la 52ª edición de esta histórica caminata nocturna, que partió puntualmente a las 23.00 horas desde la antigua sede del Bar Güell, en la calle Aragón de Palma, lugar donde Tomeu Barceló Quetgles, ‘Tolo Güell’, impulsó esta iniciativa por primera vez en 1974.
La salida estuvo marcada por un ambiente festivo y familiar, con miles de participantes preparados para afrontar los 48 kilómetros que separan Palma del Monasterio de Lluc, atravesando los municipios de Es Pont d’Inca (Marratxí), Santa Maria, Consell, Binissalem, Lloseta, Inca, Selva y Caimari, antes de alcanzar la meta de madrugada.

La edición de este año ha tenido un significado especial después de que el Ajuntament de Palma declarara esta misma semana la Marxa Actividad de Interés Público Municipal, un reconocimiento al valor histórico, cultural y social de un evento que cada verano congrega a miles de mallorquines y visitantes.
Una marcha más inclusiva
Entre las principales novedades de esta edición destaca la puesta en marcha de un servicio específico para personas con movilidad reducida, que ha permitido a decenas de participantes completar total o parcialmente el recorrido gracias a varios microbuses adaptados. La iniciativa responde al lema elegido este año: «48 km que no s’expliquen. Es viuen», con el objetivo de hacer la marcha más accesible e inclusiva.
El presidente del Grup Güell, Francisco Bauzá, ya había adelantado antes de la salida que la organización esperaba una participación récord respecto a las últimas ediciones. También destacó la elevada respuesta durante la entrega de dorsales y la implicación del voluntariado, con especial atención a la incorporación de jóvenes y al refuerzo de las medidas de accesibilidad.

Música antes del ‘sus’
Como es tradición, la espera antes del inicio de la caminata estuvo amenizada por un programa de actuaciones musicales. La escuela de ball de bot La Asunción abrió la velada con una exhibición de danza tradicional mallorquina, seguida de la energía del grupo de zumba Mallorca Shakers.
Posteriormente, el público disfrutó del concierto acústico de ELEDÉ y del repertorio de pop-rock de Second Signal, antes de que Manu Blanco, pusiera el broche final con una sesión de los éxitos más actuales. Toda la animación estuvo presentada por DJ Paquita, que acompañó a los participantes hasta el esperado momento del tradicional «sus», señal que marca el inicio oficial de la marcha.
Amplia representación institucional
La salida contó con la presencia de diversas autoridades, entre ellas el presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés; la concejala del Ajuntament de Palma, Lourdes Roca; y el coronel de la Base Aérea de Son Sant Joan, Carlos de Montemayor, quienes quisieron respaldar una cita que, más de medio siglo después de su nacimiento, continúa siendo uno de los grandes símbolos del verano mallorquín.





