La directora general de Relaciones Institucionales y de Relaciones con el Parlamento ha defendido, en la Comisión de Política de Cohesión Territorial y Presupuesto de la UE (COTER) del Comité Europeo de las Regiones, que la futura estrategia de la Unión Europea para las islas se traduzca en medidas concretas que permitan afrontar las desventajas estructurales derivadas de la insularidad.
Durante el debate del documento de trabajo del futuro dictamen sobre la estrategia de las islas de la UE, Baleares ha centrado su intervención en cuatro propuestas: medir objetivamente los costes de la insularidad, establecer una cláusula insular horizontal en la legislación europea, eliminar las barreras a la cooperación transfronteriza entre islas y flexibilizar el límite de minimis para compensar los sobrecostes del transporte de mercancías.
Medir los costes de la insularidad
Baleares ha defendido una metodología objetiva y comparable entre territorios para identificar y cuantificar los costes adicionales que soportan las islas.
En el caso de las Illes Balears, el sobrecoste logístico de las mercancías oscila entre el 15 % y el 30 % respecto a territorios continentales equivalentes. A ello se suman otros factores, como el tiempo de acceso a determinados servicios sanitarios especializados o el sobrecoste energético derivado de una interconexión insuficiente.
La directora general ha reclamado que estos costes puedan medirse de forma homogénea y no dependan de criterios discrecionales o de excepciones caso por caso.
Una cláusula insular para toda la legislación europea
Baleares ha planteado asimismo una definición jurídica común de territorio insular, aplicable transversalmente a las distintas políticas y legislaciones de la Unión Europea.
La propuesta es avanzar hacia una cláusula de insularidad que permita tener en cuenta las características específicas de las islas desde el momento en el que se diseña una nueva normativa europea, evitando que posteriormente sean necesarias excepciones.
Esta definición tendría que basarse en criterios objetivos como la superficie, la población, la distancia, la dependencia del transporte marítimo o aéreo, el tiempo y las situaciones de doble insularidad. En este sentido, Baleares propone avanzar en el concepto de island-proofing o adaptación insular, mediante una evaluación previa del impacto que las nuevas normas pueden tener sobre los territorios insulares.
Eliminar el límite de 150 kilómetros para la cooperación entre islas
La tercera reivindicación se refiere a la cooperación transfronteriza y al límite de 150 kilómetros de distancia marítima para la participación en Interreg A.
Baleares ha reclamado eliminar este límite para las islas que se encuentren dentro de una misma cuenca o subcuenca marítima. Durante la intervención se ha señalado que «el mar no es una carretera» y que las distancias marítimas no pueden valorarse con los mismos criterios que las terrestres.
La representación balear ha defendido que esta modificación permitiría reforzar la cooperación entre territorios insulares europeos y ha recordado que la eliminación de esta limitación ha sido reclamada en diferentes ocasiones por instituciones europeas.
Flexibilizar el límite de minimis para el transporte de mercancías
Finalmente, Baleares ha planteado la necesidad de flexibilizar el límite de las ayudas de minimis para el transporte de bienes exportados desde las islas.
La compensación de los sobrecostes derivados del transporte de mercancías puede consumir una parte importante del límite disponible, reduciendo el margen de actuación de empresas, agricultores y pescadores insulares.
Por ello, Baleares considera necesario adaptar este límite para que los mecanismos destinados a compensar una desventaja estructural como la insularidad no terminen limitando la capacidad de los sectores productivos de las islas para competir en condiciones equivalentes.
Una estrategia que se traduzca en hechos
La directora general ha subrayado que estas propuestas aspiran a que la futura estrategia europea para las islas vaya más allá del reconocimiento de la especificidad insular y se traduzca en medidas concretas y aplicables.
Asimismo, ha señalado que estas reivindicaciones no pretenden establecer una competencia entre territorios insulares, sino garantizar que las diferentes realidades geográficas sean adecuadamente contempladas en las políticas europeas.
La posición de Baleares se resume en una idea: «que la insularidad deje de ser una excepción que se solicita y se convierta en un principio que se aplica».
Las propuestas han sido analizadas y serán recogidas por el ponente en el dictamen Sobre la estrategia de la UE para las islas.






