El 91,6% de los niños de entre cero y seis años de Balears hace un uso excesivo de las pantallas, en muchos casos incluso antes de cumplir el primer año de vida. Así lo revela el estudio Análisis del uso de las pantallas en niños y niñas de 0 a 6 años de Baleares, elaborado por la Universitat de les Illes Balears por encargo de la Conselleria de Educación y Universidades y presentado este lunes.
El informe se basa en una encuesta realizada a 8.991 familias —mayoritariamente madres y de nivel socioeconómico medio o alto— y en una quincena de grupos de discusión. Según los datos, el 95,8% de los hogares dispone de acceso a internet y los dispositivos más presentes en el entorno familiar son la televisión (96%) y el teléfono móvil (94,9%).
El 91,6% de las familias reconoce haber detectado un uso abusivo de pantallas por parte de sus hijos, mientras que el 86,6% admite no contar con la formación ni las herramientas necesarias para acompañarlos adecuadamente en su uso. Entre las principales consecuencias señaladas figuran problemas de atención, retrasos en el desarrollo del lenguaje, dificultades emocionales y alteraciones en los hábitos de descanso y alimentación.
Los momentos de mayor consumo se concentran antes de ir al colegio, durante o después de las comidas y antes de acostarse. El uso responde principalmente a finalidades de entretenimiento, para mantener a los menores ocupados o como recurso para calmar situaciones difíciles. Uno de los autores del estudio, Bartomeu Mut, ha advertido de que las pantallas actúan a menudo como “el gran conciliador”, utilizándose como herramienta para regular las emociones de los niños.
Espacios libres de móviles entre 0 y 6 años
Ante esta realidad, el conseller de Educación y Universidades, Antoni Vera, ha mostrado su preocupación y ha anunciado nuevas medidas que se sumarán a la prohibición de los móviles en los centros educativos y a la regulación del uso de pantallas en las aulas. En los próximos meses se impulsará una campaña de sensibilización para promover espacios libres de móviles en la etapa de 0 a 6 años, así como acciones formativas dirigidas a las familias de alumnos de quinto y sexto de primaria y primero y segundo de secundaria.
La sensibilización, ha señalado Vera, se extenderá también a las unidades pediátricas de los centros sanitarios, con el objetivo de concienciar a las familias sobre los efectos negativos del uso temprano de dispositivos móviles. El conseller ha subrayado que la protección de la primera infancia requiere una implicación conjunta de instituciones, centros educativos, profesionales y familias.
Por su parte, el rector de la UIB, Jaume Carot, ha defendido el papel de la investigación académica para aportar datos objetivos a un debate que considera “especialmente sensible”.






