Un año más, el Ajuntament de Calvià ha organizado el acto de recuerdo en memoria de Diego Salvá Lezaun y Carlos Sáenz de Tejada, guardias civiles asesinados por ETA en Palmanova el 30 de julio de 2009, atentado del que se cumplen 17 años.
Al acto de este jueves han asistido: el alcalde de Calvià, Juan Antonio Amengual; Gabriel Le Senne, presidente del Parlament de les Illes Balears; Alejandro Hernández Mosquera, general de Brigada y jefe de la Guardia Civil en Baleares; Toni Salvá y Montse Lezaun, padres de Diego Salvá Lezaun; Alfonso Rodríguez, delegado del Gobierno de España en las Islas Baleares; así como otras autoridades políticas, militares y policiales, representantes de la sociedad civil y ciudadanos a título personal.
Antes del inicio del acto, los asistentes han depositado ramos de flores junto al nuevo monumento en recuerdo de las víctimas, una obra diseñada y cedida por el artista local Carlos Terroba. La pieza tiene una altura de 110 centímetros y un peso aproximado de 207 kilos. Cuenta con un sistema de iluminación interior e indirecta en tonos verdes que evoca el uniforme de la Benemérita, buscando generar un espacio de recogimiento y respeto. La instalación de la obra fue aprobada por unanimidad de todos los grupos municipales con representación en el consistorio (PP, Vox y PSIB-PSOE) durante el Pleno ordinario de noviembre de 2025.

Amengual ha señalado la vigencia del acto, en el que «además de honrar la memoria de Diego y Carlos, se exige que no se afloje ni un ápice en la búsqueda, captura y castigo de sus verdugos». El alcalde también ha dedicado unas palabras de reconocimiento a la Guardia Civil por su labor tanto en Calvià como en el conjunto del país: «un trabajo enorme que ha vuelto a ponerse de manifiesto estos días durante los grandes incendios forestales que afectan a parte de la península, y en los que la Guardia Civil está desempeñando un papel esencial, complementario al de los servicios de extinción y a la dirección operativa de la UME».
Este año también ha intervenido Montse Lezaun, madre de Diego Salvá, con un emotivo discurso: «Ninguna madre debería sobrevivir a su hijo. Me lo quitaron, pero lo que no se llevaron es el amor y el orgullo que una madre siente por su hijo. Eso es más grande que el mundo y nadie podrá borrarlo».
«Mi Diego no lo merecía. Nadie lo merecía, ni una sola de las cientos de víctimas cuyas vidas segaron unos desalmados. No han podido borrar a Diego y a Carlos. No han podido y prueba de ello es que, un año más, estoy aquí. Así será mientras no me fallen las fuerzas y los criminales responsables de sus muertes respondan ante la Justicia», ha concluido.






