El Ayuntamiento de Esporles ha recordado este miércoles uno de los episodios más trágicos de la historia del municipio: el fusilamiento de cinco vecinos en el cementerio de Palma en agosto de 1939, pocos meses después del final de la Guerra Civil. Con motivo del 87 aniversario de aquellos hechos, el consistorio y la Associació Memòria Democràtica d’Esporles han reivindicado la necesidad de preservar y divulgar la memoria de las víctimas de la represión y reconocer el sufrimiento padecido también por sus familias.
Desde 1936, un total de 32 esporlerins permanecieron encarcelados y fueron sometidos a un consejo de guerra acusados de un delito de adhesión o auxilio a la rebelión. La sentencia, comunicada el 26 de junio de 1938, impuso inicialmente la pena de muerte a todos ellos.
Cinco penas de muerte que no fueron conmutadas
En agosto de 1939, 27 de aquellas condenas fueron conmutadas por penas de 30 años de prisión. Sin embargo, se mantuvieron cinco penas capitales.
Los condenados fueron Joan Bosch Mas, conocido como Manxador; Miquel Capplonch Moranta; Bartomeu Comas Ferrà, Elionor; Pau Fernández Ferrà, Gardella; y Gabriel Calafell Serra, Piu.
Los cinco fueron fusilados durante la madrugada del 25 de agosto de 1939 en el cementerio de Palma por un pelotón de Falange.
La noticia llegó rápidamente a Esporles y varios vecinos se desplazaron hasta Palma. Durante décadas, las familias se encargaron de mantener viva la memoria de los cinco asesinados y colocaron una placa con sus nombres en Els Hoyos, donde las flores estuvieron presentes durante años en las fechas señaladas.
Posteriormente se conoció que sus restos habían sido trasladados a una fosa común. En la actualidad, sus nombres figuran en el Muro de la Memoria del cementerio de Palma junto a los de otras víctimas de la represión.
Preservar la memoria para las nuevas generaciones
El Ayuntamiento de Esporles y la Associació Memòria Democràtica d’Esporles consideran fundamental continuar con el trabajo de recuperación y divulgación de estos hechos para que las nuevas generaciones puedan conocer las consecuencias de la represión y de la vulneración de derechos y libertades.
El consistorio ha expresado además su reconocimiento a todas las víctimas y sus familiares, así como a las personas y entidades que durante décadas han trabajado para recuperar y transmitir esta parte de la historia del municipio.
«87 años después, Esporles recuerda», señala el Ayuntamiento, que defiende que conocer el pasado constituye también una forma de proteger «la democracia, la convivencia, la justicia y la igualdad» y evitar que la intolerancia y la violencia vuelvan a repetirse.





