¿Qué almendros pueden adaptarse mejor a las condiciones de las Illes Balears y mantener una buena producción con menos disponibilidad de agua? Esta es una de las preguntas a las que quiere dar respuesta el programa de evaluación varietal que desarrolla la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, a través del Institut de Recerca i Formació Agroalimentària i Pesquera (IRFAP).
El Consejo de Administración del IRFAP ha aprobado un nuevo acuerdo con el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC) que permitirá incorporar tres nuevas selecciones experimentales de almendro a los ensayos que se llevan a cabo en la finca experimental de Sa Granja, en Mallorca. El acuerdo, pendiente de firma, permitirá estudiar en las Illes Balears las selecciones D01-193, D01-263 y D11-420, procedentes del programa de mejora genética del CEBAS-CSIC. Las tres han obtenido buenos resultados en las primeras fases de selección y ahora se prueban en distintas zonas productoras para conocer mejor su potencial antes de una posible incorporación como nuevas variedades comerciales.
El conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, ha explicado que «no se trata solo de encontrar un almendro que produzca más, sino de saber cuál es capaz de producir bien aquí y hacerlo en unas condiciones de menor disponibilidad de agua. Para eso sirven estos ensayos: para conocer cómo responden los nuevos materiales en nuestra tierra antes de que puedan llegar al sector».
Con las tres nuevas incorporaciones, el IRFAP pasará a estudiar nueve selecciones experimentales de almendro procedentes de tres de los principales programas de mejora genética del Estado: el CEBAS-CSIC, el CITA de Aragón y el IRTA de Cataluña.
Probar aquí para decidir mejor
Durante los próximos años, los investigadores del IRFAP seguirán de cerca la evolución de estos almendros. Estudiarán cuándo florecen, cuánto producen, la calidad de las almendras y, especialmente, cómo responden los árboles cuando el agua escasea.
El objetivo es comprobar cuáles de estos nuevos materiales funcionan mejor en las condiciones propias de Mallorca y obtener información que, en el futuro, pueda ayudar a los agricultores a decidir qué variedades pueden resultar más interesantes para sus plantaciones.
«Una variedad puede ofrecer buenos resultados en un determinado territorio, pero nosotros necesitamos saber cómo se comporta en las condiciones de las Illes Balears», ha señalado el conseller. «La utilidad de la investigación es precisamente esa: probar, obtener datos y trasladar ese conocimiento al agricultor para que pueda tomar sus decisiones con más información».
Esta evaluación adquiere especial relevancia ante un escenario en el que la disponibilidad de agua condicionará cada vez más la agricultura. Encontrar almendros capaces de mantener una buena producción en condiciones de menor disponibilidad hídrica puede contribuir a hacer este cultivo más resiliente.
Investigación que acaba en el campo
Los ensayos del IRFAP permiten probar en las Illes Balears materiales desarrollados por diferentes programas de mejora genética y comprobar su comportamiento en las condiciones reales del territorio. De esta forma, además de conocer las características generales de una nueva selección, se obtiene información sobre su adaptación a las condiciones locales.
Los resultados recogidos durante los años de ensayo podrán transferirse posteriormente al sector y servir de apoyo a los agricultores a la hora de valorar qué materiales pueden ser más adecuados para el futuro del cultivo del almendro en las Illes Balears.
«Queremos que la investigación tenga una aplicación práctica. Si somos capaces de anticiparnos, probar aquí estos materiales y saber cuáles responden mejor, estaremos dando al sector más herramientas para afrontar el futuro», ha concluido el conseller.
Con este nuevo acuerdo, la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural continúa reforzando, a través del IRFAP, una línea de investigación aplicada orientada a adaptar los cultivos a las condiciones del territorio y a trasladar al sector agrario el conocimiento generado en los campos de ensayo.





