El segundo cinturón de Palma encara su ejecución con una inversión global estimada de 350 millones de euros. El Consell de Mallorca ha presentado este miércoles el proyecto del tramo I, una infraestructura destinada a conectar la autopista de Llucmajor (Ma-19) con la de Inca (Ma-13) y con los tramos ya construidos, ofreciendo una alternativa a la saturada Vía de Cintura. El inicio de la primera fase está previsto entre finales de 2026 y principios de 2027. La presidenta del Govern, Marga Prohens; el presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, y el alcalde de Palma, Jaime Martínez, han participado en la presentación del proyecto en el Palau de Congressos de Palma.
La actuación pretende reorganizar uno de los principales puntos de entrada y salida de la capital, en el entorno de la autopista del aeropuerto, donde confluyen además los desplazamientos vinculados al aeropuerto de Son Sant Joan, Mercapalma y diferentes áreas comerciales e industriales.
El objetivo es ofrecer una alternativa al tráfico que actualmente acaba desembocando en la Vía de Cintura y mejorar las conexiones entre las principales carreteras de acceso a Palma.
Una primera fase de 90 millones
La complejidad de la infraestructura ha llevado a dividir su ejecución en dos grandes fases. La primera supondrá una inversión aproximada de 90 millones de euros y tendrá un plazo de ejecución estimado de 34 meses.
Esta parte contempla la construcción de nuevos pasos superiores en el entorno de la Ma-19 y Cardenal Rossell, la incorporación de un carril adicional por sentido y nuevos ramales para facilitar las conexiones con la Ma-30 y las zonas comerciales.
La actuación permitirá también alejar el trazado viario de las viviendas de la calle Cardenal Rossell, en Es Coll d’en Rabassa, respondiendo así a una reivindicación histórica de los vecinos de la zona.
El proyecto tendrá además en cuenta el futuro desarrollo ferroviario hacia el Migjorn de Mallorca, reservando el espacio necesario para esta infraestructura, e incorporará nuevos itinerarios para peatones y ciclistas.
Galmés ha situado el inicio de esta primera fase entre finales de este año y principios de 2027 y la ha definido como uno de los principales proyectos de movilidad de la legislatura. El Consell ya había fijado previamente este horizonte temporal para el comienzo de las obras.
Un túnel de un kilómetro y un bulevar
La segunda fase concentrará la mayor parte de la inversión, con unos 260 millones de euros, y tendrá un plazo estimado de ejecución de 40 meses.
Su actuación más destacada será el soterramiento de aproximadamente un kilómetro de la Ma-30 mediante un túnel. La infraestructura permitirá mantener las conexiones entre la Ma-19 y el segundo cinturón tanto bajo tierra como en superficie.

Sobre el tramo soterrado se proyectará un gran espacio urbano ajardinado en forma de bulevar, acompañado de recorridos peatonales y ciclistas que mejorarán las conexiones entre las barriadas y las áreas comerciales e industriales próximas.
También se instalarán sistemas de drenaje sostenible y placas fotovoltaicas para contribuir al suministro eléctrico de las instalaciones del túnel.
Según los estudios incorporados al proyecto, la nueva configuración de las carreteras permitiría alcanzar niveles de servicio A y B, correspondientes a escenarios de circulación fluida.
Prohens: «No podemos normalizar los atascos»
Durante la presentación, Prohens ha defendido la necesidad de acometer inversiones para adaptar las infraestructuras al crecimiento demográfico experimentado por Balears durante las últimas décadas.
«No podemos ni queremos normalizar los atascos que padecen cada día los ciudadanos de las Illes Balears», ha señalado la presidenta, que ha situado el segundo cinturón dentro de una estrategia que combina la mejora de las carreteras existentes con el impulso del transporte público y otras políticas de movilidad.
Prohens ha defendido asimismo la colaboración entre administraciones y ha sostenido que los ciudadanos «no tienen ni tienen por qué entender de competencias» cuando se trata de resolver problemas que afectan a su movilidad cotidiana.
El proyecto se integra además en el Plan de Mejora de los Accesos a Palma impulsado por el Consell, que contempla diferentes actuaciones sobre la red viaria de entrada a la capital.
Govern y Consell reclaman los fondos de carreteras
La presentación también ha servido para que Prohens y Galmés reiteren su reclamación al Gobierno central para recuperar los fondos correspondientes a los antiguos convenios de carreteras.
El Govern y el Consell mantienen un convenio de 30 millones de euros para financiar diferentes actuaciones mientras continúa la reclamación de estos recursos al Estado.
Galmés ha incluido el segundo cinturón dentro de una estrategia más amplia para mejorar los accesos a Palma, que contempla nuevas conexiones, vías cívicas y actuaciones sobre distintos puntos de la red viaria.
Por su parte, Jaime Martínez ha calificado la infraestructura como un «proyecto vital» para Palma, debido al elevado volumen de desplazamientos diarios que soporta la ciudad por motivos laborales, educativos, comerciales o administrativos.
El alcalde considera que el nuevo trazado permitirá descargar parte del tráfico que actualmente se concentra en la Vía de Cintura y ha defendido que las nuevas infraestructuras viarias deben desarrollarse conjuntamente con el transporte público y la movilidad sostenible. «Es un proyecto transformador de ciudad», ha resumido.





