La gestión de deudas y las alternativas legales para afrontar situaciones económicas límite se han convertido en una preocupación creciente en Baleares. En este contexto, la empresa Baleares Sin Deuda defiende el papel de la conocida como ley de segunda oportunidad como vía para que particulares y autónomos puedan cancelar sus deudas y empezar de nuevo.
Así lo explicaron su director y fundador, Rafael Villa Molina, y la asesora Ana María Oliver Gelabert en una entrevista este jueves en el programa 4 Directe, en la que detallaron el funcionamiento de este mecanismo legal, reformado en 2022.
Según Villa, se trata de un procedimiento judicial que permite cancelar el 100% de las deudas financieras y parte de las públicas —con un límite actual de 10.000 euros— en un plazo aproximado de entre seis y nueve meses. «Es una solución definitiva para personas que no pueden pagar lo que deben, no un aplazamiento», subrayó.
El proceso comienza con un análisis de la situación económica del cliente, recopilando información sobre ingresos, gastos y deudas mediante herramientas como el certificado digital. A partir de ahí, el caso se traslada a abogados y procuradores que gestionan el procedimiento ante los juzgados mercantiles, sin necesidad de que el afectado acuda personalmente.
Uno de los requisitos clave es actuar de buena fe y no disponer de patrimonio significativo, ya que en ese caso el juez podría ordenar su liquidación para saldar parte de la deuda. Además, se exige no contar con antecedentes penales relacionados con delitos económicos.
Un problema al alza tras la pandemia
Desde la entidad aseguran haber detectado un incremento de casos en los últimos años, especialmente como consecuencia de la crisis derivada de la COVID-19 y del actual contexto inflacionista. «Todavía estamos viendo los efectos de negocios que no sobrevivieron a la pandemia y que dejaron deudas importantes», explicó Villa.
El perfil de los usuarios es diverso, aunque predominan personas que han atravesado situaciones sobrevenidas, como el cierre de un negocio, una separación o la pérdida de ingresos. También advierten de un fenómeno creciente: el sobreendeudamiento derivado del crédito fácil.
«Hoy se financia todo: desde un tratamiento dental hasta unas vacaciones. El problema no es la deuda inicial, sino los intereses que se generan y que acaban haciendo la situación insostenible», apuntó Oliver.
Otro caso habitual es el de personas que entregaron su vivienda en dación en pago y, años después, reciben reclamaciones por la parte de deuda no cubierta por el valor del inmueble en su momento.
Embargos y presión psicológica
Uno de los momentos más críticos para los afectados llega cuando comienzan los embargos de nómina o cuentas bancarias. «Es entonces cuando muchos toman conciencia real del problema», señalaron. A ello se suma la presión constante de las entidades de recobro, con llamadas reiteradas que agravan la carga emocional.
Frente a esta situación, la ley de segunda oportunidad permite paralizar embargos en pocos meses y, posteriormente, obtener la exoneración de la deuda. Según los responsables de la empresa, el importe medio de los casos se sitúa entre 50.000 y 70.000 euros, aunque han gestionado expedientes de hasta 400.000 euros.
Una decisión que puede cambiar la vida
Desde Baleares Sin Deuda insisten en la importancia de no dejar pasar el tiempo y buscar asesoramiento cuanto antes. «Muchas personas intentan aguantar o refinanciarse más, entrando en un bucle del que es muy difícil salir», advirtió Oliver.
El mensaje final es claro: perder el miedo a pedir ayuda. «A veces cuesta reconocer la situación, pero es el primer paso. En pocos meses se puede pasar de una situación de bloqueo total a empezar de nuevo», concluyó Villa.
Una realidad que, según relatan, se traduce en escenas de alivio entre sus clientes: «La gente llega a emocionarse cuando recibe la exoneración. Es quitarse un peso enorme de encima».






