El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este jueves en el Congreso la actuación del Ejecutivo durante la crisis de Ceuta y ha negado que los servicios de inteligencia y seguridad hubieran advertido previamente de una entrada de migrantes de la magnitud registrada los días 30 y 31 de julio. Sánchez ha reconocido la existencia de informes y análisis sobre movimientos migratorios antes de aquellos acontecimientos, pero ha insistido en que ninguno permitió anticipar las dimensiones de lo que finalmente ocurrió. Para despejar las dudas sobre la información de la que disponía el Ejecutivo, ha anunciado que ha ordenado hacer públicos «todos los informes» relacionados con la crisis.
El jefe del Ejecutivo ha comparecido desde las 9.00 horas ante el Pleno del Congreso, a petición propia y del Grupo Popular, en una sesión marcada por las informaciones que apuntan a una posible participación de miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes en los acontecimientos.
Sin «pruebas sólidas» contra Marruecos
La polémica se ha intensificado después de conocerse un informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional, remitido a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón, que describe la entrada masiva como una acción «planificada» y no espontánea y apunta a la posible intervención de personas vinculadas a las fuerzas de seguridad de Marruecos.
Sánchez ha diferenciado, sin embargo, esos indicios de la existencia de pruebas suficientes para responsabilizar directamente a las autoridades marroquíes. «Si este Gobierno tuviera pruebas sólidas, actuaría en consecuencia, con total contundencia, como exige la situación», ha afirmado.
El Gobierno no tiene nada que ocultar. He dado la orden de publicar un dosier con todos estos informes. TODOS.
Reconozcamos la excepcionalidad del episodio vivido.
Es absurdo pensar que el Gobierno fue avisado y no hizo nada adrede. pic.twitter.com/CcuwAhsGrC
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) September 3, 2026
El presidente también ha reclamado aclarar por qué el informe policial no llegó a los superiores de la cadena de mando ni al Ministerio del Interior, una cuestión que se ha convertido en otro de los focos de la controversia.
Su argumento central ante el Congreso ha sido que, con la información disponible hasta ahora, el Gobierno no puede atribuir formalmente a Rabat la planificación o ejecución de la entrada masiva, aunque ha admitido que quedan aspectos por esclarecer.
La embajadora de Marruecos fue convocada
Durante su intervención, Sánchez ha revelado además que el Gobierno convocó el pasado 21 de agosto a la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, después de las declaraciones de dos miembros del Ejecutivo marroquí sobre la soberanía de Ceuta y Melilla.
El presidente ha calificado de «inaceptables» las manifestaciones de los ministros marroquíes de Justicia, Abdellatif Ouahbi, y de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, y ha asegurado que España trasladó su rechazo de manera tajante.
Sánchez ha aprovechado su comparecencia para lanzar un mensaje rotundo sobre las dos ciudades autónomas: Ceuta y Melilla son españolas y seguirán siéndolo «hasta el final de los tiempos».
Feijóo exige su dimisión
Las explicaciones del presidente no han convencido al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que ha reclamado directamente su dimisión y ha planteado dos escenarios igualmente graves para el Ejecutivo: que Sánchez desconociera lo que estaba sucediendo o que tuviera información y no actuara.
Feijóo ha sostenido que el presidente debería marcharse por «incompetente» si ignoraba lo que estaba preparando Marruecos o por «cómplice» si lo sabía y lo ocultó.
Si esta es la verdad, dimita por incompetente y, si es falso, dimita por cómplice, señor Sánchez. pic.twitter.com/Jd2oogPo3r
— Alberto Núñez Feijóo (@NunezFeijoo) September 3, 2026
«La operación salió de Marruecos y el Gobierno lo sabía», ha afirmado el líder de la oposición, que ha ido más allá al rechazar que los acontecimientos puedan calificarse únicamente como una crisis migratoria y ha utilizado el término «invasión» para referirse a lo ocurrido.
El dirigente popular también ha cargado contra la actuación personal de Sánchez durante aquellos días y le ha reprochado su ausencia durante buena parte de la crisis. «Un presidente no tiene derecho a ausentarse de sus obligaciones y menos en una crisis de Estado», ha señalado.
Una crisis política todavía abierta
La comparecencia se ha producido un día después de las concentraciones celebradas en numerosos puntos de España en apoyo a Ceuta y en un contexto de creciente presión sobre el Gobierno para que aclare hasta dónde llegaba la información disponible antes de los acontecimientos y cuál pudo ser el papel de Marruecos.
Las dudas tampoco se limitan a la oposición. Sumar y otros socios parlamentarios del Ejecutivo han cuestionado la posición mantenida por el Gobierno y su cautela a la hora de señalar a Rabat.
Sánchez, por su parte, ha mantenido su tesis: hubo información previa sobre movimientos migratorios, pero ningún aviso que anticipara una entrada de las dimensiones finalmente registradas. Y, mientras la investigación continúa, ha insistido en que no existen todavía pruebas suficientes para acusar oficialmente a Marruecos de haber organizado la operación.







