La primera semana de huelga médica en Balears ha concluido este viernes con una concentración de alrededor de 200 sanitarios frente a la Delegación del Gobierno en Palma, donde han reclamado mejoras laborales, la retirada del actual borrador del Estatuto Marco y la dimisión de la ministra de Sanidad, Mónica García.
La protesta, convocada por el Sindicato Médico de Baleares (Simebal), ha reunido a facultativos que corearon consignas como “sin médicos no hay sanidad” y exhibieron pancartas en defensa de la cotización de las horas de guardia, la reducción de las jornadas de 24 horas y más tiempo de descanso.
El representante de Simebal, Ignacio García, ha defendido que las condiciones laborales deben ser negociadas directamente con los médicos y denunció que el actual sistema de guardias supone la acumulación de miles de horas extraordinarias a lo largo de la vida profesional, equivalentes —según afirmó— a unos cinco años adicionales de trabajo. A su juicio, esta situación dificulta la conciliación personal y profesional.
El sindicato asegura que mantiene su disposición a negociar, aunque considera que ahora la responsabilidad recae en el Gobierno central, dado que el Estatuto Marco se encuentra en fase de tramitación para su aprobación por el Consejo de Ministros. En este sentido, piden a los grupos políticos y a los gobiernos autonómicos que frenen el proceso.
Durante el acto también ha intervenido el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Baleares, Carles Recasens, quien ha sostenido que la movilización responde a una reivindicación “justa y digna” y ha advirtido de que el colectivo continuará con las protestas hasta lograr cambios en sus condiciones laborales.






