Las llamadas al Teléfono de la Esperanza aumentan casi un 50% con respecto al primer semestre del 2025

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El Teléfono de la Esperanza cumple este año cuatro décadas de presencia en Palma con una advertencia sobre el creciente impacto de los problemas de salud mental y emocional. La entidad constata un fuerte incremento de las peticiones de ayuda desde la pandemia, especialmente entre jóvenes y menores, y alerta también del aumento de las consultas relacionadas con conductas suicidas.

Coincidiendo con su 40 aniversario y con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, celebrado el pasado 10 de septiembre, la organización ha presentado la campaña «Cuando solo ves… NADA», una iniciativa dirigida a desmontar falsas creencias sobre el suicidio y facilitar que familiares, amigos y personas del entorno sean capaces de detectar señales de alerta y actuar a tiempo.

La organización ha aprovechado este aniversario para agradecer el apoyo recibido durante estas cuatro décadas por parte de la ciudadanía, las instituciones y los medios de comunicación, y ha reivindicado especialmente la labor de sus voluntarios.

Actualmente, la sede de Palma cuenta con 32 personas voluntarias. De ellas, 19 atienden las llamadas telefónicas y otras tres se encargan del Chat de la Esperanza. Las diez restantes desarrollan labores administrativas o son profesionales de la salud responsables de formar a los nuevos voluntarios y reforzar la preparación de quienes ya colaboran con la organización.

Las peticiones de ayuda se disparan tras la pandemia

Los datos recopilados por el Teléfono de la Esperanza muestran un cambio considerable entre los seis años anteriores y posteriores al inicio de la pandemia.

Entre 2014 y 2019 fueron atendidas 7.541 personas, mientras que entre 2020 y 2025 la cifra alcanzó las 24.483, lo que supone 16.942 personas más. La organización considera que esta evolución evidencia hasta qué punto la salud mental y emocional se ha convertido en un problema de salud pública.

También se ha disparado la frecuencia con la que llegan las peticiones de ayuda. Antes de la pandemia se registraban alrededor de tres consultas diarias, mientras que durante los últimos seis años la media se ha situado en 11 al día, unas 335 al mes.

Especialmente significativa es la evolución de las consultas relacionadas con el suicidio. Entre 2014 y 2019 fueron atendidas 228 personas por esta problemática, mientras que entre 2020 y 2025 fueron 954, más de cuatro veces la cifra anterior.

Una evolución similar se observa entre los jóvenes y menores. En los seis años anteriores a la pandemia se atendieron 486 peticiones de este colectivo, frente a las 2.025 registradas entre 2020 y 2025.

La puesta en marcha, en junio de 2024, del Chat de la Esperanza ha permitido además llegar a menores de entre 12 y 15 años. La entidad señala que este canal resulta especialmente importante porque muchos adolescentes no recurren a una llamada telefónica para pedir ayuda, pero sí utilizan con naturalidad el chat.

Más de 2.500 personas atendidas en seis meses

La tendencia continúa al alza durante 2026. En el primer semestre del año, el Teléfono de la Esperanza atendió a 2.503 personas, frente a las 1.682 del mismo periodo de 2025. La media se aproxima ya a 14 peticiones de ayuda diarias.

A través del chat se atendieron durante estos seis meses 157 peticiones de jóvenes y menores de entre 12 y 34 años. Por su parte, el servicio telefónico recibe consultas de personas desde los 16 años hasta mayores de 80.

También han aumentado las consultas relacionadas con el suicidio. Durante el primer semestre de 2026 fueron 66 personas, frente a las 47 del mismo periodo de 2025 y las 20 registradas durante los primeros seis meses de 2019.

La entidad interpreta parte de este incremento como consecuencia de una mayor disposición a pedir ayuda y de la progresiva ruptura del tabú que durante años ha rodeado al suicidio. A estas cifras se suman 36 personas atendidas por duelo tras el suicidio de un familiar.

Ansiedad, depresión y soledad

La ansiedad, la depresión y la soledad continúan figurando entre las principales causas que llevan a las personas a contactar con el Teléfono de la Esperanza. Tradicionalmente, la soledad ocupaba el primer lugar, seguida de la depresión y la ansiedad, pero durante el primer semestre de 2026 el orden se ha invertido: la ansiedad aparece en primer lugar, seguida de la depresión y la soledad.

La organización también llama la atención sobre otros problemas emergentes. Durante los seis primeros meses del año recibió 14 peticiones relacionadas con autolesiones no suicidas, el doble que en el mismo periodo de 2025. También detecta consultas vinculadas a crisis del proyecto vital, pérdida de valores o sentido de la vida y trastornos de la alimentación.

A ello se suman problemas persistentes como el maltrato hacia las mujeres y las conductas adictivas. En este último ámbito, la entidad muestra especial preocupación por la creciente incidencia entre menores y jóvenes de comportamientos relacionados con las pantallas, los teléfonos móviles y los videojuegos.

Una campaña para desmontar los mitos sobre el suicidio

Bajo el lema «Cuando solo ves… NADA», la nueva campaña pretende actuar tanto sobre las personas que atraviesan una crisis como sobre su entorno. El objetivo es combatir ideas erróneas que pueden impedir reconocer una situación de riesgo.

Entre esos mitos se encuentra la creencia de que preguntar directamente a una persona si está pensando en suicidarse puede resultar contraproducente. La entidad sostiene, por el contrario, que poder verbalizar esos pensamientos puede ayudar a reducir la tensión y comprender lo que está sucediendo.

También rechaza la idea de que quien manifiesta su intención de suicidarse únicamente pretende «llamar la atención». Estas verbalizaciones o tentativas deben ser interpretadas como peticiones de ayuda y tomadas en serio. Otro de los mitos que se pretende desmontar es que el suicidio siempre responde a un impulso imposible de prevenir, ya que en algunos casos existe una planificación previa.

«Prevenir el suicidio no consiste en actuar sólo en el momento de emergencia, sino que implica construir una cultura donde hablar del sufrimiento sea posible», explica Aurelia González, psicóloga clínica y responsable del Programa para la Prevención del Suicidio y del Chat del Teléfono de la Esperanza.

González subraya que la campaña busca proporcionar herramientas que permitan «reconocer situaciones de sufrimiento y posibles señales de alerta sin que pasen desapercibidas o minimizadas».

El mensaje central es que hablar del suicidio de manera cuidadosa no incita a cometerlo. Escuchar sin juzgar, preguntar y crear un espacio seguro para que una persona pueda expresar su sufrimiento son herramientas fundamentales para facilitar que pida ayuda.

El Teléfono de la Esperanza ofrece atención emocional gratuita y confidencial las 24 horas del día, los 365 días del año, en los teléfonos 971 461 112 y 717 003 717. El Chat de la Esperanza está disponible todos los días entre las 18.00 y las 00.00 horas. Ambos servicios están atendidos por voluntarios específicamente formados para escuchar y acompañar a las personas que necesitan ayuda.

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