Incorporar frutos secos naturales a la alimentación de manera habitual y moderada puede contribuir al cuidado de la salud ocular. Nueces, almendras, pistachos, avellanas o anacardos aportan diferentes nutrientes relacionados con el buen estado de estructuras como la retina y la superficie ocular.
Con motivo del Día de los Frutos Secos, que se celebra este 31 de agosto, los oftalmólogos de Baviera recuerdan la importancia que tiene la alimentación dentro de los hábitos destinados a preservar la salud visual a largo plazo. Los frutos secos aportan nutrientes como vitamina E, zinc, magnesio y ácidos grasos omega-3, que contribuyen a proteger las estructuras del ojo frente al paso del tiempo.
Los especialistas recomiendan, sin embargo, consumirlos en cantidades moderadas debido a su elevado aporte calórico y elegir las versiones más naturales posibles. La recomendación es optar por frutos secos crudos o tostados, pero sin sal ni azúcar añadidos, y evitar los fritos.
Qué aporta cada fruto seco
Las nueces destacan especialmente por su contenido en ácidos grasos omega-3, nutrientes que desempeñan un papel importante en la retina. Además, se relacionan con el mantenimiento de una película lagrimal de mayor calidad, por lo que pueden contribuir al cuidado de la superficie ocular y a aliviar los síntomas asociados al ojo seco.
Las almendras, por su parte, aportan vitamina E y magnesio. La primera tiene una importante función antioxidante, mientras que el magnesio es otro de los minerales que pueden formar parte de una alimentación equilibrada dirigida al cuidado de la vista.
Los pistachos contienen pequeñas cantidades de luteína y zeaxantina, los carotenoides que forman el pigmento macular, y presentan actividad antioxidante y mecanismos de protección de la retina frente al estrés oxidativo y la exposición a la luz.
Las avellanas son ricas en vitamina E y magnesio, mientras que los anacardos aportan vitamina E y minerales con función antioxidante relacionados con el mantenimiento de estructuras oculares como el cristalino y la conjuntiva.
La alimentación no sustituye las revisiones
Los especialistas advierten de que ningún alimento por sí solo protege la vista ni puede sustituir el seguimiento médico. La clave reside en mantener una dieta equilibrada y variada que, además de frutos secos, incorpore pescado azul, verduras de hoja verde y frutas.
«Cuidar la salud visual también pasa por cuidar nuestra alimentación», señala la doctora Clara Martín, oftalmóloga de Baviera, quien recuerda que estos hábitos saludables deben complementarse siempre con revisiones oftalmológicas periódicas.






