Muere Celestí Alomar, el conseller que impulsó la primera ecotasa turística de Balears

celestí alomar

El exconseller de Turismo del Govern balear Celestí Alomar Mateu, una de las figuras que marcaron la política turística de Balears durante las últimas décadas, ha fallecido este lunes, 31 de agosto, a los 77 años. Nacido en Llubí en 1949, su nombre quedó especialmente ligado al primer Govern de Francesc Antich y a la implantación de la primera ecotasa turística de las Islas.

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Barcelona y miembro del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, Alomar desarrolló una extensa trayectoria en la Administración y en la política balear desde los años de la Transición.

Su recorrido político atravesó diferentes formaciones y proyectos. Durante los años setenta formó parte del Partit Socialista de les Illes (PSI) y posteriormente estuvo vinculado al proyecto autonomista impulsado en torno a Josep Melià. En 1982 participó en la candidatura del CDS en Baleares.

Sin embargo, sería el turismo el ámbito que acabaría definiendo buena parte de su carrera pública. Antes de incorporarse al Govern fue gerente del Institut Balear de Turisme (Ibatur) y director general de Ordenación Turística entre 1991 y 1993, además de asumir otras responsabilidades relacionadas con el sector en la Administración del Estado.

El conseller de la primera ecotasa

El momento de mayor relevancia política de Alomar llegó en 1999, cuando Francesc Antich alcanzó el Consolat de Mar al frente del primer Pacte de Progrés y le confió la Conselleria de Turismo.

Durante aquella legislatura, entre 1999 y 2003, Alomar fue uno de los principales impulsores de una de las medidas más controvertidas de la historia autonómica reciente: la ecotasa.

El Parlament aprobó en abril de 2001 el impuesto sobre las estancias turísticas, que posteriormente comenzó a aplicarse con una tarifa que rondaba el euro por turista y noche. La recaudación estaba concebida para financiar actuaciones de carácter medioambiental, patrimonial y de mejora del territorio.

La iniciativa abrió una dura confrontación entre el Govern de Antich y buena parte del sector hotelero, que rechazó frontalmente el nuevo tributo. La ecotasa se convirtió así en uno de los grandes debates políticos de aquella legislatura y en uno de los principales argumentos de la oposición contra el Pacte de Progrés.

La derrota electoral de la izquierda en 2003 y el regreso de Jaume Matas al Consolat de Mar supusieron la eliminación del impuesto. Más de una década después, el Govern presidido por Francina Armengol recuperaría una figura tributaria sobre las estancias turísticas mediante el actual Impuesto de Turismo Sostenible.

Alomar nunca renegó de aquella decisión. Al contrario, continuó defendiendo hasta sus últimos años que la ecotasa había sido una medida adelantada a su tiempo y que su eliminación había supuesto un error.

Todavía en febrero de este año, coincidiendo con los 25 años de aquel debate político, volvió a reivindicar el impuesto y defendió que la experiencia había demostrado que gravar las estancias turísticas no provocaba una reducción significativa de la llegada de visitantes a Baleares.

Una vida ligada a la Administración y al turismo

Tras las elecciones autonómicas de 2003, Celestí Alomar continuó en primera línea política como diputado del Grupo Parlamentario Socialista. Posteriormente asumió otras responsabilidades públicas, entre ellas la jefatura de la Demarcación de Costas en Balears.

Su relación con el PSOE terminaría rompiéndose años después. El propio Alomar explicó que abandonó el partido por el respaldo socialista a la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, aunque conservó vínculos personales con dirigentes de la formación en Balears.

Alejado ya de los cargos institucionales, Alomar no abandonó el debate público. Durante sus últimos años continuó interviniendo y escribiendo sobre turismo, territorio y modelo económico, con una mirada crítica hacia la evolución experimentada por Baleares y reclamando a las administraciones una mayor capacidad para anticiparse a las transformaciones del principal sector económico de las Islas.

Su fallecimiento supone la desaparición de uno de los protagonistas de una etapa decisiva de la política turística balear y, especialmente, del hombre cuyo nombre quedó unido a aquella primera ecotasa que hace un cuarto de siglo abrió un intenso debate sobre los costes, los límites y la sostenibilidad del turismo en Balears.

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