Entrar en un coche aparcado al sol en pleno verano puede convertirse en una auténtica prueba de resistencia. Con temperaturas exteriores cercanas a los 40 grados, el interior de un vehículo puede superar fácilmente los 60 grados en pocos minutos, convirtiéndose en un auténtico «horno». Ante esta situación, Norauto ha dado a conocer una serie de trucos que permiten refrescar el habitáculo en menos de cinco minutos sin necesidad de forzar el aire acondicionado.
El método más rápido es el conocido como «truco japonés» o «efecto abanico». Consiste en bajar completamente la ventanilla del copiloto y abrir y cerrar con fuerza la puerta del conductor entre cinco y seis veces antes de arrancar el vehículo. Este sencillo gesto actúa como un émbolo que expulsa el aire caliente acumulado en el interior y puede reducir la temperatura hasta diez grados en apenas unos segundos.
Una vez iniciado el trayecto, la compañía aconseja evitar la tentación de conectar inmediatamente el aire acondicionado a la máxima potencia. En su lugar, recomienda aplicar una ventilación cruzada durante los dos primeros minutos, abriendo ligeramente las ventanillas delanteras y bajando completamente las traseras, o viceversa. La diferencia de presión genera una corriente de aire que renueva el ambiente del habitáculo de forma mucho más eficiente.
El tercer consejo consiste en utilizar correctamente el sistema de climatización. Según Norauto, lo más eficaz es iniciar la marcha con las ventanillas ligeramente abiertas, la ventilación a velocidad media y la entrada de aire exterior activada. Pasados un par de minutos, cuando el aire ya salga frío, se deben cerrar las ventanillas y activar la recirculación. De este modo, el sistema solo tendrá que enfriar el aire ya templado del interior, reduciendo el esfuerzo del climatizador y el consumo de combustible.
La empresa recuerda además que el mantenimiento del vehículo resulta determinante para garantizar un funcionamiento eficiente del aire acondicionado. Un filtro del habitáculo obstruido puede reducir el caudal de aire hasta un 50 %, mientras que una carga insuficiente de gas refrigerante hace que el sistema tarde más en enfriar y aumente el consumo. Por ello, recomienda revisar periódicamente ambos elementos antes de los desplazamientos estivales.






