La izquierda balear mira estos días de reojo el mapa electoral y no precisamente con tranquilidad. Los resultados de Extremadura y Aragón han encendido todas las alarmas en un espacio político que ya venía dando señales de fatiga, y el temor es evidente: que el mismo patrón se repita en las inminentes citas con las urnas en Castilla y León y Andalucía. En Balears, el panorama tampoco invita al optimismo para ese bloque. El PSIB sigue sin encontrar una figura que llene el vacío político dejado por Francina Armengol, el nacionalismo parece haber alcanzado su techo electoral y Podemos se ha ido diluyendo hasta rozar la irrelevancia. Demasiadas incógnitas y pocas certezas para una izquierda que, más que preparar la ofensiva, da la sensación de estar atrincherada esperando que escampe el temporal.
La izquierda balear, en alerta roja
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